martes, 13 de septiembre de 2011

Sueño


Pese a kilómetros rodados, aún llegaba con ese descanso al alma, que da tener la vida cansada y solo tiempo para pensar en ese gesto bonito, y luego fenecer dulcemente abrazada a su almohada.

1 comentario:

Gabriel Cruz dijo...

Qué bonito, y es que uno debe permitirse el disfrutar de lo que realmente vale la pena sin importar qué tan cansado se esté de las actividades diarias, si el corazón lo necesita, hay que dárselo :)