En la cima de un árbol
la neblina juega a ser yo
y como yo se pierde
las hojas de aquel árbol
fingen ser los ojos de mi padre,
y en sus ramas mueren pájaros grises
en un otoño triste
donde mi madre y yo lloramos
por la felicidad
y los sueños
y los sueños
abandonados en barcos perdidos
aquellos días
fueron devorados por palomas azules
Pero una niña aún duerme tranquila bajo el árbol
cuando despierte no recordará nada.
