miércoles, 30 de septiembre de 2009
Tarde
Trigo
Ella suele despertar en las mañanas nubladas y con las aceras humedecidas, el cuarto ahoga sus ganas y hunde sus alas, por eso ella sale a correr por las calles perdida en la neblina, suele correr como si el viento la ayudara a cruzar algunos lugares y nunca mira el final de la calle, porque no quiere verlo, prefiere entretenerse con los lados y con sus manos.
Ha visto muchas veces personas ir y venir, pero la mayoría de veces prefiere ignorarlo, corre no porque le guste correr, corre esperando volar, esperando el momento en el que el águila baje y la tome de la mano.
Cuando eso pasa, ella vuela y tampoco mira el suelo, nunca mira el suelo, no porque espere no caer, no mira porque sabe que caerá, pero mientras tanto vuela y escucha alguna canción indie de esas que pocos entienden, ella tampoco entiende, pero tiene una gran debilidad por lo indescifrable, como el camino que la llevará de vuelta a casa.
Cruza algunas montañas y juega con el viento ondeado y aunque esté sola, siempre se cree acompañada.
Su novio la ve correr algunas mañanas y su madre la sigue tras su sombra pero pocas veces ha podido alcanzarla, y sin explicarse el porqué siempre vuelve con más ganas de volver, pero algunas veces se pierde en los atardeceres con lluvia y mira perdida por la ventana porque no pudo ascender a desafiar los abismos de las colinas.
viernes, 25 de septiembre de 2009
Había
Había olvidado de todas las palabras que aun siguen enredadas como madeja en algún lugar de tu universo y el mío. Había olvidado que tenemos pendiente un café, un disco y un libro. Había olvidado que tengo una lista interminable de preguntas sin respuestas. Había olvidado tu imagen opaca, gris y solitaria, extrañamente cautivadora y enigmática. Había olvidado lo que perdimos. Había olvidado que ambos tenemos memoria y que ambos conservamos un pedazo sin unir. Había olvidado de tertulias infinitas y la monotonía ensordecedora. Había olvidado las cosas que leí. Había olvidado que te hice sufrir. Sufriste por mí. Sufrí por ti. Un par de palabras ordinarias unidas en un momento preciso pueden desatar un recuerdo vano y quebrantar la inocencia de una partida y de un adiós. Remover los sentimientos que parecen mezclarse y confundirse en un grito atascado en el estomago y violar cada espacio lejano y ya perdido. Vuelves con esta historia incompleta – sin saberlo- y he recordado que sigo siendo la misma que cree que todo tiene solución como un empecinado héroe, pero en estos segundos de frialdad y holocausto, creo que la vida es imperfecta y que cualquier salto de mi corazón es sólo un inocente y tonto sueño.
jueves, 24 de septiembre de 2009
Dios
Muerto
Eres Luciernaga
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Llovia

en pequeños pedazos.
martes, 22 de septiembre de 2009
Peces de Colores
Respiro mientras el aire urgente busca opacar mis suspiros, pero he ahí que siento que respiro porque lucho contra ese viento que me despeina mientras busco crustarme en la nada y en lo más cercanamente ocurrido o en lo más extrañamente pasado, dedúzcase extrañamente por extrañable, jueguese un rato con los verbos y con las palabras aunque sean inexistentes, como lo es tal vez esta presencia, así como mis juegos gramaticales empañados en la ventana que se mezclan con imágenes retorcidas como cuadros en lontananza, intensamente profundos y tristes, como un recuerdo inalcanzable, inapelable, yo puedo sentarme muchas veces frente a una ventana y pensar en nada y en todo, pensar en porque tu barbilla era extraña y porque te sujetabas con cautivadora forma el cuello como si se te fuese a escapar, así como yo presionaba y contenía el respiro en mis pulmones y la voz se me hacia ahogada e inútil mientras en el viento flotaban peces de colores intentábamos no despertar.
viernes, 18 de septiembre de 2009
Vuelves
jueves, 17 de septiembre de 2009
Cuadro
Y que si bailo esa danza flamenca que no termina ni empieza, porque me gusta ver pasar el rio infinito y encontrar los ojos puros e ingenuos en alguna vuelta y qué si sigo danzando con los extraños zapatos y los extravagantes sombreros en medio de una pista de autos de carrera que me observan estática superando la velocidad en la atemporalidad de un deseo de un fragmento de segundo en el que vivo. Porque salto todos los días de los cuadros de Renoir y de las frases vivas de los sujetos sin manos y con voz que no puedo cazar con redes que no se pueden atrapar que se retienen como se retiene un beso y se van con una despedida muda, mientras yo sigo danzando y dando mil vueltas, escuchando todos los besos que he dado transformados en presente, porque hay de mi si los conservara como pasado y todo se dibuja y se diluye en las melodías multicolores encromadas en nuestras paredes.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Soy dependiente
Soy dependiente de estas noches