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lunes, 28 de febrero de 2011

Bar

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Digamos que estoy en un bar leyendo aforismos y tratando de entender de la  poesía de Cabral su nostalgia de lo no vivido, digamos que junto a mi silla está la muerte, me da un beso en la mejilla y se rie de Cabral de  la nostalgia y de ellos... a unos metros están ellos, con sus sombreros negros y  sus capaz rojas, sus disfraces sacados del ropero y sus bicicletas oxidadas, están hablando de la frialdad del cine polaco, a su lado baila una chica pálida, creo reconocer, sin embargo, un espasmo de rubor después de su sonrisa, la chica  baila, baila, da vueltas, da una, da dos y  para, un recuerdo la  hace llorar: una  promesa no sostenida, un cieloraso ocultandose, un viejo cadilacc, un sol moribundo, el verano del 75', una ronda de  niños, una  herida, en la rodilla, entre los archivos desplegables de su mente está Él... Él está a unos metros sentado en una silla cantándole a las agujas del reloj: reloj de manos frías no me vengas a buscar... arranca las agujas del reloj , las sostiene entre los dedos y comienza a tejer calendarios pasados, rojos y verdes, teje uno, teje dos y se hecha a llorar sobre la mesa, donde con tinta azul están dibujados : un gusano tomando sol en el trópico y un poeta, todos dejan lo que hacían y se acercan a mirar comenzando una extraña discusión sobre la posibilidad de que el gusano tomando sol en el trópico sea un poeta o  que un poeta sea un gusano tomando sol en el trópico.




viernes, 25 de diciembre de 2009

Sucedió una Noche

Me marcharé a B, algún día pasearé por los lugares más bonitos de C y además de todo cuando salga de estas fronteras, me tomaré un café en España, luego de algún concierto donde haya gente con muchos sombreros, cigarros extraños y tragos con nombres hilarantes. Estaré consiente de todo hasta el momento en que algunos de los grupos de los que llenan mi memoria toque y la vocalista o el vocalista cante, entonces estaré inconsciente de todas las barajas de la mente. Disfrutaré estar ahí y cantaré como si cantara a mis oídos, en castellano, catalán y en todas las versiones de mi misma. Aquella versión de cuando alzas la vista, aquella versión de cuando te marchas, aquella versión de cuando vuelves, aquella versión de cuando te miro y aquella versión de cuando me miras. Pasearé por Manhattan también, iré al puente cerca de aquel Bansky, conversaré con algún indigente y aprenderé que no sé nada. Y escribiré algo sobre eso. Toda esa parafernalia estará envuelta en la tranquilidad del olor de un ramo de flores en el momento exacto que llega a la nariz y de pronto se dibuja en el cerebro. Si amanece, volveré a casa caminando en sentido contrario, secuestrándome las imágenes y cómo no puedo salvarme de mi irremediable romanticismo, de regreso pensaré en ti, , que para aquellos días ya serás mío o yo más tuya, que nada en este mundo, mi querido amigo de tiempos inacabables y como todos mis viajes, conocido y desconocido.

Imagen: Sucedió una noche - dirigida por Frank Capra - 1934