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domingo, 29 de noviembre de 2009

Hay fuentes

La historia comienza en el mar. Es una historia un poco de amor, un poco de casualidad. Y termina en un respiro condensado en cada arteria que se repite de modo infinito en el silencio de sus oídos y en el secreto de su corazón, que se incorpora al secreto de su voz. Hay fuentes infinitas en su garganta oscura y jadeante, que pide muda que se condense en el cielo las letras talladas en su garganta. Se imagina frases como olas, susurrando temerosos e inseguros te amos, entre la mansa y acobijante lluvia que llueve sólo en sus manos. Dulce ceremonia de tardes coleccionables en hojas, notas y melodías suaves. Esta vez la palabra es su ausencia y el silencio su presencia, ambas creadoras de la imaginación más poblada de labios hondos, asientos hipnóticos y parpados que descienden pidiendo noches y tardes eternas.Pasará.Pasará?.Pasará!.Pasará...

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Casilda

Casilda podría encontrar más tarde en el mercado pequeñas frutillas y le recordarán a él, extrañamente a él. Y le haría pensar que es feliz. Con sólo mirar esos frutos rojos. Fresas, muchas fresas, en el puesto de siempre, con la mosca inquieta jugueteando en la fresa mas roja. Y con el casero apagado, sentado en su misma silla. Pero Casilda se concentra en las fresas, en las hojas verdes y en la gente que pasa a su lado. Y que la mira. Porque hoy, está vestida de plastilina, se lo dijo el espejo de metro y medio que tiene en su cuarto y que aún no ha roto, porque Casilda suele romper los espejos con frecuencia, es muy distraída e inquieta como la mosca que rodea la fresa. Casilda siente que la gente la mira, están mirando sus grandes ojos, su cara de niña y su nueva ropa , que segun le ha dicho el espejo, es su ropa mas bonita. Ha sonreído encandilada camino a su casa, sin las frutillas del mercado, porque no tiene hambre, de tanto amor se le han encogido las tripas. Casilda cuando se viste de plastilina pierde el hambre, mira embobada las fresas del mercado, se mira al espejo y vuela como la mosca que ha jugueteado con la frutilla. Casilda enamorada arroja toda la ropa de tela por la ventana y en su ropero deja solo plastilina.

(pobresita?)