
Aveces agoniza a mil quinientos kilómetros de aquí. Y muere tras la puerta que ensordecen sus latidos. Pero es un juego de palabras y la pregunta del millón no escapa a la retórica de lo que escribo, ni a aquel extraño conocido. Que esconde las palabras en un cosquilleo entrometido, son esos cosquilleos que hablan y cierran la boca en los domingos en los que lava la ropa.
Imagen: Frank Plant
3 comentarios:
EL EXTRAÑO ODIA LA RETORICA Y PREFIERE SENTIRLO TODO AL REVES COMO AHORA; EL CONOCIDO RIE EN SU DOMINGO PORQUE CREÉ SEGÚN EL, QUE ES MÁS SENCILLO REIR QUE AMAR. NO ME QUIERO CASAR…. JAJAJA
Magita, me ha gustado la manera en cómo fluyen las palabras, pero si había un mensaje escondido, pues entonces creo que no le he entendido :(
¡¡abrazos!!..
lo sé Gabriel! lo sé!
saludos!! ah sii era el chico mancha!
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