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domingo, 14 de marzo de 2010

Del decir Adiós

Allá va, vestido de plomo.

Se aleja dejando una sarta de palabras infinitas de rimbombantes acentos y extraños versos.

En sus bolsillos suenan un puñado de nombres, de gritos, de penas. En el reverso de su nuca una triste sonrisa y en su mano una maleta llena de nada. Un sin fin de afectos silban y cantan, lloran y truenan. Con cada paso que da, se hace más pequeña su espalda, más insonora su risa y más predecible la nada.

Nada que atesora bonitos momentos que pudieron ser recuerdos y nostalgia. Pero lucharon por seguir siendo sueños. Se va atesorando sus grandes pecados y su ingenua cobardía, sus silencios eternos y su orgullo, tambien el miedo. Una caja de música le suena en los oídos. Se marcha con ella, también. Se hace diminuto y se ensombrece por el horizonte. Ya es casi invisible.

Del otro lado del camino, quien observa cierra los ojos, pasa la saliva, respira profundo, enfunde lo dedos, los sujeta con fuerza, se muerde los labios, cae al piso...suelta el llanto, no puede más...y grita por fin con fuerza. No te vayas.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Aquel Viento


Inquieta ha vuelto a dar vueltas por las calles y a ver bicicletas haciendo sombras en la luna y le ha devuelto la emoción de los primeros años, en los que solía dar los emotivos y sinceros pasos. Pasos de niño, los que que se dan en falso. La emoción ha traído consigo tembleques piernas e inquietos brazos, es el destino? se pregunta Inquieta. Tal vez los minutos desde hoy son todos retales traídos por el Viento inmisericorde y a la vez primoroso, que a veces sin darnos cuenta nos lleva y trae, y mientras el viento juguetea travieso con su pelo ella se pregunta “Quién sabe”. El viento carente de respuestas precisas, tal vez no tenga mayor poder que el de susurrar a sus odios lo que ella desea con cariño. Se hace una cola en el pelo sonriendo y se dice “no es momento de hacerle preguntas al destino”. Pero, de vez en cuando, ella piensa quien no interroga al destino o al viento "el porqué, de cuando alguien viene, el porqué de cuando alguien se va". Se preguntan todos con dudas, los de virtudes imprecisas, los de virtudes fieles y sobre todo los de almas difusas.

Fotografía: Grafitti Bansky

martes, 24 de noviembre de 2009

Remendra

En el armario trasero permanece, como guardián, su traje usado, aquel cuadriculado, ridículo y cautivante. Todo lo demás alrededor permanece vacío. Y la ausencia ha llenado de modo inofensivo y dulce los bolsillos del agrietado saco. Permanece ausente y presente el traje antiguo, en los momentos que Remendra abre la puerta, con cierto temor y nostalgia. Algunas noches ella no ha conseguido dormir y se revela la culpa del armario semivacío y de los cuadriculados cautivantes del traje antiguo que yace tranquilo, inconsciente y ridículo. Es que en otros tiempos Remendra habría sido capaz de hilvanar cuatro o cinco palabritas y luego regalarle sus oídos, para que a cambio el traje se vista de un rostro, de una boca, de unas manos… En otros tiempos. Ahora Remendra por las noches recuerda, recuerda, también ha intentado hilvanar más de cinco palabras entonándolas un poco más alto y lo ha conseguido, pero no ha conseguido encontrar más oídos. El traje sigue Vacío. Desecho el canje, el traje es sólo un traje.

Imagen: Grafiti Bansky

martes, 27 de octubre de 2009

Duendesitos

Quizás quieras escuchar cuanto me gusta cuando te pones serio o tal vez sólo quieras escuchar una historia de cronopios. Es simple. Yo espero todos los días una misiva con tu nombre en el matasellos. Para preguntarle al cartero ¿es él? Las cartas llegan todos los días y la casa se siente más tranquila con tu mirada pero aburrida sin tu voz delirante. En tus cartas me cuentas como tu casa está llena de soledad y de voces geniales que te recitan con voz en cuello y con la luz engullida en una sola lamparita. Los duendes también vuelven en octubre dice mi abuela. Vuelven casi siempre. Se esconden detrás del espejito del lavabo donde el cartero deja tus misivas.Para poder encontrarte más tarde.