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domingo, 17 de enero de 2010

El asombro

Ante la absorta mirada de todos, se levantó (una vez más el pobrecito); dio unos pasos y sin tener que explicar nada a nadie, al verlo no respirar, todo mundo entendió que la FELICIDAD para él, no era algo que le resultara insoportable como a los demás, y no tuvo que justificar el porqué o el cómo podía,aún, levantar las manos al cielo y caminar, extender los labios un poco y sonreír, sin pulmones para respirar, sin labios para reír. Lo que importaba era que algo en el pecho aún hacia un tic tac parecido al reloj, rompiendo el silencio que causó el asombro.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Semáforo

Los autos pasaban mientras ellos se miraban, ella lloraba y él parecía triste. Ella de rato en rato desviaba su mirada hacia la pista y observaba los letreros de los carros, en uno de esos tal vez se marcharía. Él por su parte la miraba con ternura paternal y ella lo miraba con nostalgia. Supe que ella se marcharía en un carro de la linea X cuando el auto de esta linea se quedó estacionado frente a ellos y él le habló, ella volteó el rostro hacia él, y fingieron no haberlo visto, hasta que el semáforo por fin tomó el color deseado. Se quedaron parados un rato y luego se abrazaron, ella lloró y él la consoló. Entonces me di cuenta que se estaban despidiendo. Luego entendí que esa escena no era el final, entendí que esa escena era el comienzo.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Aquel Viento


Inquieta ha vuelto a dar vueltas por las calles y a ver bicicletas haciendo sombras en la luna y le ha devuelto la emoción de los primeros años, en los que solía dar los emotivos y sinceros pasos. Pasos de niño, los que que se dan en falso. La emoción ha traído consigo tembleques piernas e inquietos brazos, es el destino? se pregunta Inquieta. Tal vez los minutos desde hoy son todos retales traídos por el Viento inmisericorde y a la vez primoroso, que a veces sin darnos cuenta nos lleva y trae, y mientras el viento juguetea travieso con su pelo ella se pregunta “Quién sabe”. El viento carente de respuestas precisas, tal vez no tenga mayor poder que el de susurrar a sus odios lo que ella desea con cariño. Se hace una cola en el pelo sonriendo y se dice “no es momento de hacerle preguntas al destino”. Pero, de vez en cuando, ella piensa quien no interroga al destino o al viento "el porqué, de cuando alguien viene, el porqué de cuando alguien se va". Se preguntan todos con dudas, los de virtudes imprecisas, los de virtudes fieles y sobre todo los de almas difusas.

Fotografía: Grafitti Bansky

viernes, 20 de noviembre de 2009

Porfín LLora

Música, música, música y Elena baila. Tras el espejo se baja el mundo este viernes silencioso.Los recursos para amar no se le han agotado,piensa mientras baila, pese a que ayer se rompió el corazón con un golpe tal dulce como la miel, dice la canción en tono irónico, pero Elena baila.Mientras repasa algunos recuerdos se siente mareada, porque por primera vez no se ha sentido víctima ni victimaria.Esta vez todas las canciones que Elena escucha hablan de Elena. Esta vez las canciones dicen todo para que ella no diga nada. Para y se observa un momento, un hueco en el estomago intenta absorberla desde el pecho, hasta la garganta atorada, pero aún sonríe sosegadamente infeliz por la música.La música sigue sonando pero Elena ha dejado de bailar ya desde hace un buen rato. Elena se ha quedado quieta observadose, fea, bonita, fea, bonita, triste, tranquila, triste, bonita, sola, triste, serena, triste, empieza, termina. Al final tiembla porque está a punto de acabarse la última canción del casette y después de eso viene el silencio.Esos cortos segundos de silencio, este viernes, le restarán vida y puede que desaten en ella un llanto a pulmón desde el hueco que le quiere absorber hasta la angina de pecho que le dejó interpretar a dúo, por largo tiempo, la sonatina de versos e inversos, de agostos y marzos desahuciados de ayer.Se acabó la última del las canciones que hicieron que Elena se baje el mundo. Se hace el silencio, el mundo sube y Elena porfín llora.

Fotografía: E.J Bellocq

domingo, 15 de noviembre de 2009

Leopoldo


Leopoldo sabes qué? Todavía, aún. - Y cómo está la ciudad?-Más desgastada, puedes ver las rendijas torcidas en la catedral y escuchar los curiosos sonidos que hace la gente al cantar. - Cantos gregorianos? -No,rezos desesperados y otros indiferentes. Los que se dicen en voz alta, sólo hacen bulla y se vienen hacia las rendijas, huecos. Pero los que se susurran, se escuchan débiles y suaves. -Como la música?. -No, como las palabras: “Leopoldo te extraño”. “Te extraño los sábados de paredes sucias y de balcones opacos. Te he puesto nombres de tragedia lírica y de días de la semana. Pese a kilómetros de distancia que ha recorrido la mano izquierda del reloj.Te extraño”.- Como está el clima por allá, la gente sigue bebiendo café? -Claro que sí, y la gente se sigue haciendo preguntas sin formular deseos, viviendo momentos de minucias por grandezas, los hombres siguen usando corbata y las mujeres siguen llevando collares de cuentas. Hace frío. – Por acá he visto hombres vulgares frente a ordenadores vulgares, leyendo cosas vulgares. –A Gonagall? -Yo he leído a Cortázar y a Onetti. A Bolaño y sus Putas Asesinas. -Eran otros tiempos. -Cuáles? -Los nuestros. -Son los mismos nada ha cambiado excepto tu gesto. -Cuál gesto. - Estático y quieto, plano también. -Que te puedo decir.Las fotografías nunca podrán resumir, pueden mentir, triunfar, hacer lo triste: Bello. Figurarse a veces como espejo y jugar con nuestra nostalgia infantil. Pero sólo eso. - Yo te miro a veces y pienso como no has cambiado nada. Y ya no eres olvido. A veces no te recuerdo nada, pero me pilla la sorpresa de tu encuentro en el estomago, con un cosquilleo y después me encojo de hombros hilando una sonrisa, escuchando alguna canción que nace desde las tripas. Casi siempre una canción.- Las canciones son peligrosas como el pasado, se disfrazan de jolgorio y ritmo, de danza y melodía detrás del oído. Las personas,extrañan, añoran y bailan, yo bailo creyendo que algún día volveré o que iré.

Leopoldo y María siguieron hablando. Hablando como quien teje un mantel al mismo tiempo que ríe, llora, recuerda, piensa,imagina, besa perdones, susurra deseos y dice Te amos, en dos conversaciones, donde se escuchan las palabras que se dicen y las que se quieren decir.