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lunes, 7 de diciembre de 2009


Es a veces como un fantasmita que deja notitas escritas en el espejo donde se lava la cara cuando despierta, es también y a veces algún verso que lee, hace poco dijo “mi” y saltó como un niño jugando en la carretera. Salta y baila dando vueltas de cisne con la música que nace de espacios vacíos llenos de vida y certeza, pero es una melodía que aun no termina ni empieza. Y entre adjetivos posesivos piensa y suspira, se le hace un hueco profundo y bonito entre el pecho y la inmensidad, y se hace tan profundo como la distancia y como la sonrisa se que se dibuja en el techo. Las sonrisas más bonitas, las inoportunas que nacen si pedir permiso ni consultarle al tiempo. Las paredes dejan de ser cuadradas y se hacen blandas o tal vez son sus manos traviesas y ansiosas por desvanecer espacios. Aveces sonríe diciendo cosas bonitas o tal vez algo muy parecido, en uno de esos días que no son uno más, si no que se disponen a ponerse otro nombre: el titulo de alguna canción, de alguna película o de alguna caprichosa sonrisa. Este lunes por ejemplo entre algunas canciones, algunas sonrisas,algunos juegos, algunas cosquillas y algunos bailes con pasos desconocidos que sin pensarlo los pies recorren, lunes dejó de llamarse lunes para ponerse otro nombre.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Aquel Viento


Inquieta ha vuelto a dar vueltas por las calles y a ver bicicletas haciendo sombras en la luna y le ha devuelto la emoción de los primeros años, en los que solía dar los emotivos y sinceros pasos. Pasos de niño, los que que se dan en falso. La emoción ha traído consigo tembleques piernas e inquietos brazos, es el destino? se pregunta Inquieta. Tal vez los minutos desde hoy son todos retales traídos por el Viento inmisericorde y a la vez primoroso, que a veces sin darnos cuenta nos lleva y trae, y mientras el viento juguetea travieso con su pelo ella se pregunta “Quién sabe”. El viento carente de respuestas precisas, tal vez no tenga mayor poder que el de susurrar a sus odios lo que ella desea con cariño. Se hace una cola en el pelo sonriendo y se dice “no es momento de hacerle preguntas al destino”. Pero, de vez en cuando, ella piensa quien no interroga al destino o al viento "el porqué, de cuando alguien viene, el porqué de cuando alguien se va". Se preguntan todos con dudas, los de virtudes imprecisas, los de virtudes fieles y sobre todo los de almas difusas.

Fotografía: Grafitti Bansky

jueves, 26 de noviembre de 2009

El tal vez

Ha imaginado sus labios dibujando flores blancas, sus ojos viajando por el mundo y unas manos sencillas, como alguna canción de las que me gustan y al imaginarlo todo me quedé dormida. Has besado unos labios entre líneas, he sentido un cosquilleo en el pecho y una extraña ansiedad. Mis manos han dejado de ser mías volando por tiempo inexacto lejos y yo he disfrutado el vaivén gracioso, porque no hay manera de enojarse con el tiempo. Porque he disfrutado mis sonrisas imprecisas, mis silencios temerosos, mis extrañas huidas y me lo he contado todo con detalles sonriendo a lo monalisa. Hay sido sólo comparables con la sonrisa de un ciego que sonríe a solas, una de aquellas sonrisas, de las que uno siente, valen por todas.

Fotografía: Grafitti Bansky.

martes, 24 de noviembre de 2009

Remendra

En el armario trasero permanece, como guardián, su traje usado, aquel cuadriculado, ridículo y cautivante. Todo lo demás alrededor permanece vacío. Y la ausencia ha llenado de modo inofensivo y dulce los bolsillos del agrietado saco. Permanece ausente y presente el traje antiguo, en los momentos que Remendra abre la puerta, con cierto temor y nostalgia. Algunas noches ella no ha conseguido dormir y se revela la culpa del armario semivacío y de los cuadriculados cautivantes del traje antiguo que yace tranquilo, inconsciente y ridículo. Es que en otros tiempos Remendra habría sido capaz de hilvanar cuatro o cinco palabritas y luego regalarle sus oídos, para que a cambio el traje se vista de un rostro, de una boca, de unas manos… En otros tiempos. Ahora Remendra por las noches recuerda, recuerda, también ha intentado hilvanar más de cinco palabras entonándolas un poco más alto y lo ha conseguido, pero no ha conseguido encontrar más oídos. El traje sigue Vacío. Desecho el canje, el traje es sólo un traje.

Imagen: Grafiti Bansky

domingo, 22 de noviembre de 2009

Galletas

He podido ser Elena, Leopoldo, Casilda, también he podido ser Maga, y soñar con ser algún personaje de Cortázar, imaginarme siendo algún Cronopio levantando las manos en la pista mareada y dejando los recuerdos regados en casa. Evitar llorar, fumar algún cigarrillo, intentar dormir para no despertar. He mirado el amor desde arriba y tuve miedo. He temido marcharme y he cuestionado mis propias palabras y me he quedado sin aliento. Me he sentido vacía y me he descrito líneas más abajo. Y entre todo esto Tú. Tú me has preguntado la pregunta de los coros, y he dicho “sí” y segundos más tarde me he acomodado en tu pecho con extraña nostalgia. Me he imaginado con el cabello de color lila, mi cabello es de color negro, en estos días no he vivido sólo he soñado. Te dije días antes, ya no. Y días más tarde me he descubierto sentada en el sillón nuevamente con cursis palabras y me he dicho a mí misma, no pasa nada. Aún no pasa nada. Pero en algún lugar algo se ha convertido en un tapiz lleno de manchas purpuras, en algo aún invisible. Pero me sigo repitiendo que aún no pasa nada. Para cuando no quede lugar en la alfombra yo planeo haberme marchado. Me han seducido algunos libros y me han hechizado algunas canciones y te he imaginado como un seductor de los años 80’, a Él lo he recordado con una radio vieja en un refugio gris, porque aquel que recuerdo, esté donde esté, convertirá su mundo en susurros desgastados pero enternecedores en una atmosfera tibia apunto de ser completamente fría, pero nunca más frio que eso. Las mañanas ya son más calurosas en contraste con los anuncios prenavideños, el sol ya promete un nuevo verano, y esa es una promesa tan impersonal como la que yo me he hecho frente al espejo. He visto también sin buscarlo las caras tiznadas de mi infancia y no he querido lavarme el rostro porque ha sido divertido bailar las canciones de ahora jugando a ser la de antes. El modo en que he visto por la ventana del combi ha variado y las calles también, las razones han sido muchas y las formas que han tomado las calles también. Uno de esos días la calle vista desde el combi fue de color gris nublado, mis lentes oscuros cubrieron algunas lágrimas saliendo de mis ojos, pero se descubrían en mis mejillas. El llanto es imposible de ocultar sobre todo de uno mismo, aunque no incluya lentes, calles, combis, pasajeros, ni las lágrimas mismas en la escena. El llanto toma formas inesperadas. Hoy es domingo, termina la semana y yo he terminado de besar, de escuchar,de bailar, de leer, de llorar y de coser una cortina de flores anaranjadas en un fondo blanco. Para los días que amanecen extraños por la ventana.

Grafiti: Bansky