lunes, 30 de noviembre de 2009

Hojas de Hierba - W.W

Raúl e Imperfecta solían salir a caminar en las mañanas por el puente largo que separa su casa del lago. El apestoso lago donde nadan bicicletas manejando niños y aviones confundidos se estrellan sin medir fronteras. Raúl estaba hecho de cometas, de hojas de colores sepias, de residuos de cintas de casettes de música serena, de hierba otoñal y de tristeza. Imperfecta estaba hecha con cierto encanto de flores nuevas nacidas en cuaresma, del encanto de los ojos inmóviles de las muñecas tristes empolvadas en la alacena, de los miles de colores de las cortinas hechas por piezas, por la sonrisa de las margaritas y también estaba hecha de tristeza. Leían juntos aquel día Hojas de Hierba, y en cada párrafo elevaron las hojas en forma de corazón como milagro de primavera, escuchando millones de voces, viendo miles de rostros y cabezas, y al apestoso lago cubierto de polvo de estrellas. Tímidos y tiernos comían cada hoja, sin importar cuán etérea era la belleza de los vientos que los rodeaban y aquel lago alimentado de poesía, entendiéndose, por fin, a sí mismos, eternos como cada línea excelsa e incesante de las Hojas de Hierba.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Hay fuentes

La historia comienza en el mar. Es una historia un poco de amor, un poco de casualidad. Y termina en un respiro condensado en cada arteria que se repite de modo infinito en el silencio de sus oídos y en el secreto de su corazón, que se incorpora al secreto de su voz. Hay fuentes infinitas en su garganta oscura y jadeante, que pide muda que se condense en el cielo las letras talladas en su garganta. Se imagina frases como olas, susurrando temerosos e inseguros te amos, entre la mansa y acobijante lluvia que llueve sólo en sus manos. Dulce ceremonia de tardes coleccionables en hojas, notas y melodías suaves. Esta vez la palabra es su ausencia y el silencio su presencia, ambas creadoras de la imaginación más poblada de labios hondos, asientos hipnóticos y parpados que descienden pidiendo noches y tardes eternas.Pasará.Pasará?.Pasará!.Pasará...

jueves, 26 de noviembre de 2009

El tal vez

Ha imaginado sus labios dibujando flores blancas, sus ojos viajando por el mundo y unas manos sencillas, como alguna canción de las que me gustan y al imaginarlo todo me quedé dormida. Has besado unos labios entre líneas, he sentido un cosquilleo en el pecho y una extraña ansiedad. Mis manos han dejado de ser mías volando por tiempo inexacto lejos y yo he disfrutado el vaivén gracioso, porque no hay manera de enojarse con el tiempo. Porque he disfrutado mis sonrisas imprecisas, mis silencios temerosos, mis extrañas huidas y me lo he contado todo con detalles sonriendo a lo monalisa. Hay sido sólo comparables con la sonrisa de un ciego que sonríe a solas, una de aquellas sonrisas, de las que uno siente, valen por todas.

Fotografía: Grafitti Bansky.

martes, 24 de noviembre de 2009

Remendra

En el armario trasero permanece, como guardián, su traje usado, aquel cuadriculado, ridículo y cautivante. Todo lo demás alrededor permanece vacío. Y la ausencia ha llenado de modo inofensivo y dulce los bolsillos del agrietado saco. Permanece ausente y presente el traje antiguo, en los momentos que Remendra abre la puerta, con cierto temor y nostalgia. Algunas noches ella no ha conseguido dormir y se revela la culpa del armario semivacío y de los cuadriculados cautivantes del traje antiguo que yace tranquilo, inconsciente y ridículo. Es que en otros tiempos Remendra habría sido capaz de hilvanar cuatro o cinco palabritas y luego regalarle sus oídos, para que a cambio el traje se vista de un rostro, de una boca, de unas manos… En otros tiempos. Ahora Remendra por las noches recuerda, recuerda, también ha intentado hilvanar más de cinco palabras entonándolas un poco más alto y lo ha conseguido, pero no ha conseguido encontrar más oídos. El traje sigue Vacío. Desecho el canje, el traje es sólo un traje.

Imagen: Grafiti Bansky

domingo, 22 de noviembre de 2009

Galletas

He podido ser Elena, Leopoldo, Casilda, también he podido ser Maga, y soñar con ser algún personaje de Cortázar, imaginarme siendo algún Cronopio levantando las manos en la pista mareada y dejando los recuerdos regados en casa. Evitar llorar, fumar algún cigarrillo, intentar dormir para no despertar. He mirado el amor desde arriba y tuve miedo. He temido marcharme y he cuestionado mis propias palabras y me he quedado sin aliento. Me he sentido vacía y me he descrito líneas más abajo. Y entre todo esto Tú. Tú me has preguntado la pregunta de los coros, y he dicho “sí” y segundos más tarde me he acomodado en tu pecho con extraña nostalgia. Me he imaginado con el cabello de color lila, mi cabello es de color negro, en estos días no he vivido sólo he soñado. Te dije días antes, ya no. Y días más tarde me he descubierto sentada en el sillón nuevamente con cursis palabras y me he dicho a mí misma, no pasa nada. Aún no pasa nada. Pero en algún lugar algo se ha convertido en un tapiz lleno de manchas purpuras, en algo aún invisible. Pero me sigo repitiendo que aún no pasa nada. Para cuando no quede lugar en la alfombra yo planeo haberme marchado. Me han seducido algunos libros y me han hechizado algunas canciones y te he imaginado como un seductor de los años 80’, a Él lo he recordado con una radio vieja en un refugio gris, porque aquel que recuerdo, esté donde esté, convertirá su mundo en susurros desgastados pero enternecedores en una atmosfera tibia apunto de ser completamente fría, pero nunca más frio que eso. Las mañanas ya son más calurosas en contraste con los anuncios prenavideños, el sol ya promete un nuevo verano, y esa es una promesa tan impersonal como la que yo me he hecho frente al espejo. He visto también sin buscarlo las caras tiznadas de mi infancia y no he querido lavarme el rostro porque ha sido divertido bailar las canciones de ahora jugando a ser la de antes. El modo en que he visto por la ventana del combi ha variado y las calles también, las razones han sido muchas y las formas que han tomado las calles también. Uno de esos días la calle vista desde el combi fue de color gris nublado, mis lentes oscuros cubrieron algunas lágrimas saliendo de mis ojos, pero se descubrían en mis mejillas. El llanto es imposible de ocultar sobre todo de uno mismo, aunque no incluya lentes, calles, combis, pasajeros, ni las lágrimas mismas en la escena. El llanto toma formas inesperadas. Hoy es domingo, termina la semana y yo he terminado de besar, de escuchar,de bailar, de leer, de llorar y de coser una cortina de flores anaranjadas en un fondo blanco. Para los días que amanecen extraños por la ventana.

Grafiti: Bansky

viernes, 20 de noviembre de 2009

Porfín LLora

Música, música, música y Elena baila. Tras el espejo se baja el mundo este viernes silencioso.Los recursos para amar no se le han agotado,piensa mientras baila, pese a que ayer se rompió el corazón con un golpe tal dulce como la miel, dice la canción en tono irónico, pero Elena baila.Mientras repasa algunos recuerdos se siente mareada, porque por primera vez no se ha sentido víctima ni victimaria.Esta vez todas las canciones que Elena escucha hablan de Elena. Esta vez las canciones dicen todo para que ella no diga nada. Para y se observa un momento, un hueco en el estomago intenta absorberla desde el pecho, hasta la garganta atorada, pero aún sonríe sosegadamente infeliz por la música.La música sigue sonando pero Elena ha dejado de bailar ya desde hace un buen rato. Elena se ha quedado quieta observadose, fea, bonita, fea, bonita, triste, tranquila, triste, bonita, sola, triste, serena, triste, empieza, termina. Al final tiembla porque está a punto de acabarse la última canción del casette y después de eso viene el silencio.Esos cortos segundos de silencio, este viernes, le restarán vida y puede que desaten en ella un llanto a pulmón desde el hueco que le quiere absorber hasta la angina de pecho que le dejó interpretar a dúo, por largo tiempo, la sonatina de versos e inversos, de agostos y marzos desahuciados de ayer.Se acabó la última del las canciones que hicieron que Elena se baje el mundo. Se hace el silencio, el mundo sube y Elena porfín llora.

Fotografía: E.J Bellocq

lunes, 16 de noviembre de 2009

Miedo

Quiero salir agitando los brazos en la lluvia con gestos hilarantes (como me los he imaginado) con asaltos de vida y constancias de regreso. Sin miedo a volver. Hoy tengo ganas de estar triste. Le he temido a las despedidas no sé desde cuando. Pero les temo. Debió ser desde la primera vez que me sentí sola. Tal vez fue aquel martes. O aquel día de la semana que no recuerdo, porque era muy niña. Todo esto, porque me asustan los recuerdos. Y el repaso triste de cada uno de ellos. Porque nunca aprendí a marcharme por completo sin llenarme los ojos con bolsitas de té, revisando uno por uno los boletos vencidos e inservibles. Así son las despedidas, y así soy yo, cobarde como una arañita escurridiza, que teme tomarse el tiempo para zurcirse el pecho después de marcharse. Porque también le teme al tiempo, en noches como esta. Lamento sentirme cobarde y triste. Lamento tener miedo.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Leopoldo


Leopoldo sabes qué? Todavía, aún. - Y cómo está la ciudad?-Más desgastada, puedes ver las rendijas torcidas en la catedral y escuchar los curiosos sonidos que hace la gente al cantar. - Cantos gregorianos? -No,rezos desesperados y otros indiferentes. Los que se dicen en voz alta, sólo hacen bulla y se vienen hacia las rendijas, huecos. Pero los que se susurran, se escuchan débiles y suaves. -Como la música?. -No, como las palabras: “Leopoldo te extraño”. “Te extraño los sábados de paredes sucias y de balcones opacos. Te he puesto nombres de tragedia lírica y de días de la semana. Pese a kilómetros de distancia que ha recorrido la mano izquierda del reloj.Te extraño”.- Como está el clima por allá, la gente sigue bebiendo café? -Claro que sí, y la gente se sigue haciendo preguntas sin formular deseos, viviendo momentos de minucias por grandezas, los hombres siguen usando corbata y las mujeres siguen llevando collares de cuentas. Hace frío. – Por acá he visto hombres vulgares frente a ordenadores vulgares, leyendo cosas vulgares. –A Gonagall? -Yo he leído a Cortázar y a Onetti. A Bolaño y sus Putas Asesinas. -Eran otros tiempos. -Cuáles? -Los nuestros. -Son los mismos nada ha cambiado excepto tu gesto. -Cuál gesto. - Estático y quieto, plano también. -Que te puedo decir.Las fotografías nunca podrán resumir, pueden mentir, triunfar, hacer lo triste: Bello. Figurarse a veces como espejo y jugar con nuestra nostalgia infantil. Pero sólo eso. - Yo te miro a veces y pienso como no has cambiado nada. Y ya no eres olvido. A veces no te recuerdo nada, pero me pilla la sorpresa de tu encuentro en el estomago, con un cosquilleo y después me encojo de hombros hilando una sonrisa, escuchando alguna canción que nace desde las tripas. Casi siempre una canción.- Las canciones son peligrosas como el pasado, se disfrazan de jolgorio y ritmo, de danza y melodía detrás del oído. Las personas,extrañan, añoran y bailan, yo bailo creyendo que algún día volveré o que iré.

Leopoldo y María siguieron hablando. Hablando como quien teje un mantel al mismo tiempo que ríe, llora, recuerda, piensa,imagina, besa perdones, susurra deseos y dice Te amos, en dos conversaciones, donde se escuchan las palabras que se dicen y las que se quieren decir.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Migajita de Pan

Todo es culpa de un par de canciones que no puede dejar de escuchar, de una mañana resfriada y de un verso triste. La extrañó. Te extrañará siempre un rato. Un ratito pequeño congelado y tibio. Nunca la había extrañado un viernes trece, tan temprano. A veces no la recuerdo con tanta frecuencia. Pero está escondida como una migajita de pan que ha caído a la mesa, en un libro, en una canción con la que da una vuelta rápida, como toda su vida, y en alguna canción muy suave de sonidos bajitos como sus pequeños oídos, como sus inescuchables palabras que intentaron cantar. Como el sueño después de la tarde y como sus cabezas escondidas entre las almohadas intentado despertar.


miércoles, 11 de noviembre de 2009

Casilda

Casilda podría encontrar más tarde en el mercado pequeñas frutillas y le recordarán a él, extrañamente a él. Y le haría pensar que es feliz. Con sólo mirar esos frutos rojos. Fresas, muchas fresas, en el puesto de siempre, con la mosca inquieta jugueteando en la fresa mas roja. Y con el casero apagado, sentado en su misma silla. Pero Casilda se concentra en las fresas, en las hojas verdes y en la gente que pasa a su lado. Y que la mira. Porque hoy, está vestida de plastilina, se lo dijo el espejo de metro y medio que tiene en su cuarto y que aún no ha roto, porque Casilda suele romper los espejos con frecuencia, es muy distraída e inquieta como la mosca que rodea la fresa. Casilda siente que la gente la mira, están mirando sus grandes ojos, su cara de niña y su nueva ropa , que segun le ha dicho el espejo, es su ropa mas bonita. Ha sonreído encandilada camino a su casa, sin las frutillas del mercado, porque no tiene hambre, de tanto amor se le han encogido las tripas. Casilda cuando se viste de plastilina pierde el hambre, mira embobada las fresas del mercado, se mira al espejo y vuela como la mosca que ha jugueteado con la frutilla. Casilda enamorada arroja toda la ropa de tela por la ventana y en su ropero deja solo plastilina.

(pobresita?)

martes, 10 de noviembre de 2009

Maga!

Sólo quiero colores y globos antes de dormir!


lunes, 9 de noviembre de 2009

Buenas noches

El sol se filtra curioso por las ventanas y tiene nombre de mujer. Desnuda y fría ilumina tristemente el suelo, ese suelo también helado y Doménica espera que ya todo se ponga oscuro creyendo que ha dejado de amar. De amarlo. Pero le dice te Amo. Y funciona bien. Pero se viven extraños los domingos y las tripas se le encogen. No es feliz. Aquello podría ser sólo el frio de las ventanas o el frio de la estación. Pero las tripas de Doménica suben hasta el pecho y luego descansan en su cuello, adentro, produciéndole un nudo y otro nudo y más nudos indesatables, pero extrañamente se sujeta de ellos para no caer, para no caer llorando. Y los nudos de su garganta tienen sólida consistencia, pero le duelen ahí en la voz. A unos pasos ya de noche, Doménica se acerca a su oreja y le dice te amo, y es lo más desolador porque se lo ha dicho llorando, él la ha mirado y tampoco pudo contener las lágrimas.

Fotografia: Imogen Cunningham

domingo, 8 de noviembre de 2009

Lavando la Ropa

Aveces agoniza a mil quinientos kilómetros de aquí. Y muere tras la puerta que ensordecen sus latidos. Pero es un juego de palabras y la pregunta del millón no escapa a la retórica de lo que escribo, ni a aquel extraño conocido. Que esconde las palabras en un cosquilleo entrometido, son esos cosquilleos que hablan y cierran la boca en los domingos en los que lava la ropa.

Imagen: Frank Plant

Plastilina

Centímetro a centímetro le ganaba los colores a la calle, quien no iba a querer mirarla si iba vestida de plastilina. Por el sol y las aceras su falda se meneaba armonizando sus latidos, prendiendo primaveras de domingo, que tras cerrar la puerta sus ojos apagaban encendiendo un cigarrillo.


jueves, 5 de noviembre de 2009

Peligroso Pop!


Me dueles en la
cabeza!
Y andaba toda descreída! y con ausencia de sueño! con ganas de olores y de sabores! de algún cigarrillo!de medias de rayas y de grandes botones! de espejos difusos! de canciones paganas y de muchos colores!

Otto!


Ha sentido leves cosquilleos de vez en cuando y le han dicho que aquello aún no se ha ido. Entre esa amplia variedad de veredas, era cierto aun estaba. Y Él a su costado preguntándole cosas con el dorso de la mano y ella respondiéndolas tácitamente con los labios. Claro que también hay fotos, pero esas son estáticas no le han dicho nada. Él se ha sentado a su lado y han mirado una película sin importancia de aquellas que pasan a ser irreconocibles en ese mundo donde ella guarda las cosas trascendentales, las que la emocionan; pero tampoco ha esquivado la sonrisa cuando él hizo algún comentario tierno. Entonces entre esa gran bulla, banalidad y vacío, ella siente que aún lo quiere, aunque sea otoño. Tal vez otoño es sólo el inicio.

Fotografia: Willian Eggleston

domingo, 1 de noviembre de 2009

Sueño

Hoy tengo ganas de puertas sencillas, de madera, sin relieves lujosos, solamente barnizadas. Es como mi enésimo momento en blanco y de franca sencillez. Junto todos mis nudillos y toco la puerta solamente para reposar. Y regalo mis oídos a alguien que se apellide Olivetti, que se llame Segismundo, Doménico o Sebastián Sánchez. A nadie más. Y los encuentro uno por uno. Junto todas mis canciones y las notas del do agolpadas en la lamparilla de mi mesita de noche que cruza inocentemente los destellos de los ojos de Olivetti, de Segismundo, de Doménico y de Sebastián. De Sebastián Sánchez. Y alumbra todo con excelsas felicidades, con monedas y reversos de las monedas. Con sonrisas y con sonrisas de canciones. Y se cuentan de todo, cuentan los pimientos de la cena anterior, cuentan el número de las frutillas del mercado, las natillas de la leche, las pepitas del limón y las ovejitas de la granja. Mientras la luz sonríe. Y los demás duermen. Y al final yo también.

Fotografía: Robert Doisneau

jueves, 29 de octubre de 2009

Pop


Andamos bailando nada más porque es viernes y porque llevamos prendas muy coloridas, una canta una canción muy pop y la otra da vueltas con una canción indie, country, blues y jazz de los inicios de los 90 desde una radio vieja, ella baila por un amor que se fue y yo bailo por un amor que vino y las dos bailamos muy parecido.

miércoles, 28 de octubre de 2009

El des...

Quiso comer solamente las galletas y mientras las comía dejó algunas envolturas olvidadas en el tiempo puente de su amigo. Su amistad es un faquir y su mente es de aguja de noches sin dormir. Sus palabras son dulces y ácidas, pero las sabe corregir, conmigo hoy no lo ha hecho, tomo sus palabras de dolor de cabeza y de tiempo perdido pintando su cabello de blanco, de un blanco bonito. Porque me han dejado algunas letras serias flotando, pero otras caminando por el cuarto con zancos. Mi amigo cree que casi nadie lo puede oír, reniega a veces de su tiempo y nunca ha pronunciado adjetivos posesivos mientras yo practico sonrisas de perfil. Aún cree que sus pasos van dejando huellas de retroceso pero sabe corregir algunos segundos con una laptop y un poquito de egoísmo para ser feliz. Yo no entiendo mucho de lo que me habló alguna vez. Permanezco con un gesto gracioso y un juego de huequitos oculares. Él ahora no tiene ganas de volar tiene ganas de escribir. Así poco a poco empezó a parecerse a mí: cuando dice palabras amables y dibuja gestos bonitos en su pecho sin zurcir.

Fotografía: Robert Doisneau

martes, 27 de octubre de 2009

Duendesitos

Quizás quieras escuchar cuanto me gusta cuando te pones serio o tal vez sólo quieras escuchar una historia de cronopios. Es simple. Yo espero todos los días una misiva con tu nombre en el matasellos. Para preguntarle al cartero ¿es él? Las cartas llegan todos los días y la casa se siente más tranquila con tu mirada pero aburrida sin tu voz delirante. En tus cartas me cuentas como tu casa está llena de soledad y de voces geniales que te recitan con voz en cuello y con la luz engullida en una sola lamparita. Los duendes también vuelven en octubre dice mi abuela. Vuelven casi siempre. Se esconden detrás del espejito del lavabo donde el cartero deja tus misivas.Para poder encontrarte más tarde.

sábado, 24 de octubre de 2009

Talvez

Yo he bordado tu nombre muchas veces sin saberlo
en aquellos cambios de estación
Siempre he bordado tu nombre con mucha esperanza
aunque el corazón se sentía como una migajita de pan
Sola, porque en soledad he sabido tú nombre
y he aprendido a pronunciarlo
Suave como una melodía triste
Es así el porqué te amo
Porque este dolor es dulce y cautivante
simultaneo a mi aliento y a mi suspiro
Es bordar tu nombre un interminable abrazarte
Es un interminable descanso en tu pecho
En tu paz
En un tiempo con árboles
y aromas de manzana
Y es que todos sabemos llorar
y yo he llorado una vez bordando tu nombre
lo he pronunciado con tersa dulzura entre sueños
y te he visto en una tasita de café
triste y sonriente
Al verte te empecé a extrañar
porque acepté tu ausencia
Desde entonces bordo tu nombre
Y lo pronuncio a veces
Entre algunas frases descoloridas
para no dejar de abrazarte
porque si le pongo color a estas frases
te marcharás lejos
y tal vez ya no te encuentre
en mi agüita de té
o en las líneas de mis manos
Hoy en especial me he sentido triste
y he bordado solo tus iniciales
dibujándolas en el aire
Pero tu nombre esta bordado en las paredes
en las bolsitas de te
en los espacios vacíos de los prólogos
en las lloviznas que nunca llegan a ser lluvia
en el presagio de una caricia confundida con recuerdo
y en el olor a jazmín que me he prometido
Pero hoy me siento triste aunque haya escrito
Bordado y pronunciado tu nombre
Tal vez es sólo porque te quiero y tengo frío.

martes, 20 de octubre de 2009

Mariposa

Hoy he decidido ponerme guapa
Me pondré unos guantes pasados de moda
Y una faldita roja con lunares blancos
Tendré que confesarte
que me siento distinta
que mi reloj tiene menos vida que antes
y hay menos viento por la noche
La solemnidad de mi postura incierta
es la misma
mis manos se siguen viendo amarillas
hasta tu me llamas por otro nombre
pero yo sigo respondiendo igual
me he marchado muchas veces
sin esfuerzos
silenciosa como siempre
Nuestros eneros siguen siendo los mismos
pero con menos acostarse
y menos levantarse
Las mañanas de los días pálidos
aun me ponen triste
Y en esos días
la felicidad es casi inexistente
he dicho casi
porqué se suele dibujar
como una lenteja en mi plato
lo borroso de la visión ha hecho
que alguna vez la confunda con tu rostro
la felicidad es redonda, sólo de eso estoy segura
Aún bostezo mientras bailo
hoy justamente bailé una canción
que sonaba como a un poema de Benedetti
uno de los que te gustaron
Aun me gusta como te peinas y como caminas
tambien tus ojos y tus manos
y recuerdo mientras escribo
detras de la sombra
que dejaste hace unos segundos
y que no se marchó contigo
no te creas estás presente
aunque seas sólo imaginación
Mis pasos ya no son iguales
piensan a veces por mí
en los minutos intermedios
entre un hola y un adiós
El sábado pasado se me dio
por escuchar una canción
me imaginé con el cabello azul
y a ti te encontré
en una cajetilla de fósforos
no hay otra forma de imaginar
para que la imaginación
no terminé por agotarse
O agotarnos
Y entonces me ando poniendo guapa
y ando bailando una canción Catalana
de esas que te hacen volar como mariposa
y llevan tu mente lejos
a tomarse un café con gente extranjera
o a reírte de la letra
He leído también
algunos Poemas de Withman
y en lugar de un café
me ha provocado tirarme a la hierba a descansar
pero no discreta sino con ganas de levantarme
y luego correr
pero me imagino primero respirando las temporadas de manzana
y luego gritando
porque después de leer a Withman
el respiro no se puede contener
Me he vuelto también adicta al cigarrillo
pero ha sido fatal haber fumado solo cuatro cigarrillos
después de la primera vez
Soy una mala adicta
pero le rindo honores en cada película
en cada canción
y en cada noche
Soy una buena fumadora
porqué sé
que si me atrevo a fumar
dejaré de adular tanto al cigarrillo
Pero te cuento
que aunque no sepas
cuando estamos juntos
mantengo el paraguas cerrado
en el paradero nocturno
esperando que lluevas
Pero no llueves
aun así sonrió
Y es cierto
que la gente mira y comenta
al verme mojada
con la boca abierta y con las manos extendidas
bebiendo el aguacero con gestos hilarantes
Porque te confieso que bajo la lluvia
las calles se acortan
Y la ciudad se hace más pequeña
suave se deslizan las gotas
caen aquí y también allá
Donde tú estas y no estás.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Manhattan

Andábamos juntos
Similares a los arboles mojados
Tú me tomabas de la mano;
Yo sostenía dos velas encendidas
Y tu una flor siempre a punto de marchitarse,
Me pregunto si tu deseo era regalármela,
Pero porqué nunca me la regalaste...
Andabas siempre en pena
Yo acobijada en tu almohadilla
Descansaba en mi tristeza
Andabas casi siempre con un poema en la punta de la lengua
Mientras yo soñaba con imágenes
tú me decías "esas imágenes merecen ser soñadas
Entre las páginas de un libro"
Pero cual libro...
Yo podía perderme en el silencio como de costumbre
Y tú aún en tu atmosfera congelada
Desasías los inviernos de mis manos sin decir nada
Hubiéramos querido nacer en los años 70 y en España...
Nos tomamos el tiempo necesario
Para reclamarle al mundo el pequeño error,
Pero no ocupamos
Ni un segundo en reclamarle a Dios,
Porque era una gran falta frente a Nietzsche
Que nos hablo de la esperanza,
Pero yo aun así le puse color
Porque siempre he tenido el corazón zurcido
Y rio de la mala combinación de colores
Tan graciosa como un álbum indie
Y como los papeles recortados
Que caían de tu mesa desordenada
Que ahora está vacía
Pero me la puedo imaginar con papeles descoloridos
Como tu traje desteñido y tu mirada inmóvil
Que sobresalía en aquel parque
como un destello
Desde aquella banca invisible y volátil
Me gustaban tus palabras absurdas como helado
Sin tildes y sin complicaciones
Eran suaves como algodones
Para ser dichas en domingo
El día que destinamos para tener los ojos tristes
Los viernes eran para enamorarnos
Los sábados eran sólo para ser pronunciados
Los lunes eran para bordar iniciales
He olvidado para qué eran los demás días
Pero nunca nos gustaron los miércoles
A mi han seguido sin gustarme
Porque los miércoles
Me los he imaginado siempre
Con las manos vacías
Una vez dibujamos un caballo
Regordete y con las patas cortas
Cuando no quedó nada más que el caballo
Le dibujaste unas líneas que simulaban dos alas
En serio esperaste que volara
Era triste ver al caballo aún con alas anclado
Así es como yo me siento ahora
Que del cielo solo escojo las tonalidades grises
Los globos amarrados a los árboles
Han hecho que pierda el rumbo de las nubes
Las palabras guardadas en las galletas de menta
Se han perdido entre los bolsillos de mi jean grisaseo
Y he apostado las envolturas
A que Manhattan y La buena vida
han causado un gran daño
Porque aún suspiro los viernes
Y aun pronuncio los sábados.